La primera vez que vi futbol, aparecieron ante mis ojos un montón de hombres adultos corriendo atrás de una pelota… observaba las miradas de los adultos que veían por TV el partido de futbol y quedé fascinado por la energía que se podía medir en ese rito. Tenía 5 o 6 años, no recuerdo quien jugaba ni el resultado, solo sé que hubo goles ya que me acuerdo la cara de desaforados de los que gritaban. Años después por problemas económicos tuve que dejar mi Chile querido y emigrar a Argentina yo tenía nueve años y poca experiencia en el mundo del fútbol, recuerdo que Chile jugó el mundial de España 82, pero se fue sin pena ni gloria, por lo tanto el futbol no despertaba una pasión desenfrenada en mí. En Argentina todo cambió, llegué y un mundial estaba por disputarse, Chile no clasificó, así que me disponía a ver el mundial desde el lado más imparcial posible, pero el destino tenía otros planes para mí. Mi mamá trabajaba como empleada doméstica en una casa cuyo dueño era un argentino de mamá alemana y papá italiano, me acuerdo todavía cuando me invitó a ver junto a sus hijos el primer partido del mundial del 86, jugaba su Argentina contra la Italia campeona del mundo de papá… el primer gol fue de Italia y lo gritó apenas como entendiendo que cuanta más pasión ponía en el grito, mas traidor sería, pero luego apareció una persona que nunca más podría olvidar y su grito fue mil veces más fuerte, se le llenaron los ojos de lágrimas y con la voz totalmente quebrada me miró y me dijo… “¡¡¡¿Viste lo que hizo Maradona?!?!?!¡...esa pelota dobló en el aire!” su cuerpo se había elevado es cierto y les juro que si pueden ver esa jugada una y otra vez se darán cuenta que la pelota entra en lugar imposible para cualquier otro mortal, pero no era cualquier mortal el que había pateado. Luego vino el festejo y la consagración. En Buenos Aires todo cambió, la crudeza en una ciudad de cinco millones de habitantes era enorme, demasiado para un adolescente de 12 años e inmediatamente mi nombre dejó de ser Jorge, y pasé a ser conocido como simplemente “el chileno”. En Buenos Aires viví uno de los momentos más gloriosos del futbol, corría el año 1987 y la Copa América se jugaba en Argentina y era gran favorita, encima estaban Maradona y Caniggia, Brasil comenzó goleando a Venezuela y luego Chile le propinó una goleada histórica a Brasil en la ciudad de Córdoba, 2 goles de Letelier y 2 de Basay. Las semifinales fueron Chile contra Colombia y Argentina contra Uruguay. Chile ganó 2 a 1.Argentina perdió 1 a 0. La final la perdimos con Uruguay injustamente apenas 1 a 0. Después del partido salí triste, a jugar al futbol para variar. Mis amigos me estaban esperando para hacerme una pregunta que hasta hoy odio cuando me la hacen… “¡Che… chileno! Si Argentina llegaba a la final ¿Quién querías que gane? ¡Chile! ¡Por supuesto! Contesté yo. Año 2009, recuperé mi nombre, soy Jorge otra vez, Chile juega con Argentina y mis compañeros de trabajo saben que soy chileno y me hacen esa pregunta que odio, pero ellos saben mi respuesta antes de que yo lo diga. Pasa el partido y el triunfo de Chile es histórico, todavía recuerdo el pase atrás y la definición de Orellana, todavía recuerdo la clasificación y el pedido de mis compañeros (como si dependiera de mi) para que Chile le gane a Ecuador en la última fecha de las eliminatorias, así Argentina ganándole a Uruguay clasificaba directo al Mundial. Año 2010, mis compañeros y amigos en mi trabajo disfrutamos de este mundial, ellos me acompañan en mi alegría y yo a ellos, ya estoy contagiado de la enfermedad que significa el futbol en este país, grito los goles chilenos y argentinos, miro a mis hijos, que no entienden porque me emociono cuando veo una bandera tricolor flameando en las tribunas de Sudáfrica, veo a mis compañeros y amigos en mi trabajo que me miran con satisfacción y me preguntan si estoy contento. ¡¿Cómo no estarlo!? Pero algo me llama la atención, son sus rostros, veo en sus rostros satisfacción, una satisfacción sospechosa, veo que cuando gana Chile ellos se sienten parte también de la victoria y no entiendo porqué, hasta que uno de ellos se delata y me dice… “¡Que grande Bielsa! ¡Van a llegar lejos Uds. gracias a Bielsa! Decime Jorge… suponiendo que tengan que jugar Argentina contra Chile en la final, vos ¿quién querés que gane?
domingo, 27 de junio de 2010
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El fútbol es el único que puede unir a Chile, somos fuerza y somos garra.
ResponderEliminarY nosotros jamás seremos de la Unión Española ja, ja, ja….